- Ahorro en consumo: un vehículo eléctrico puede suponer un ahorro de unos 500 € cada 10.000 km, llegando a 10.000 € durante su vida útil.
- Reducción de emisiones: ayuda a cumplir los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para una reducción del 32% de gases de efecto invernadero en 2030.
- Mantenimiento sencillo: menos piezas móviles y sin cambios de aceite, reduciendo costes de mantenimiento.
- Experiencia de conducción más relajada: al no contar con un motor de combustión, los coches eléctricos apenas emiten ruido ni vibraciones. Esto se traduce en trayectos más tranquilos, cómodos y agradables, tanto para el conductor como para los pasajeros.